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Mostrando las entradas de septiembre, 2021

No seas gil

La soledad de las redes, donde el otro es nada mas que otra cosa. La pantalla te absorbe, te toma desprevenido dándote aquello que desesperadamente usas para evadirte, para evadir a los que están con vos. La soledad de las redes es tal, que cuando estás con alguien no podes relegar a un segundo o tercer plano a este aparato que sin tener cadenas llevas atado al cuerpo casi las 24hs. Sobre la mesa del comedor, de la cocina o al lado de la cama. Siempre está el maldito aparato que succiona sin piedad la poca energía que te queda. En el bolsillo, en la mochila o en el morral. En la cartera, en la mano o hasta en el..... Siempre presente escuchando y recopilándolo todo, el maldito celular. Las redes te han tomado, capturado, penetrado. Las redes se abusan de tu putrefacta inocencia, de tu soledad. Una vez atrapado no podes dejar de compartirlo todo. Fotos, videos, ideas, creencias, gustos. Todo lo volcás en la telaraña de manera voluntaria. Zombis. La soledad de las redes, donde la pantall...

Hacia adelante

Mirá hacia adelante amigo mío, que nada te turbe demasiado. No hay pasado que pueda destruirte. Las historias son las flores del jardín que poco a poco fuimos construyendo. Habrá seguramente allí colores que no gusten, como otros de los que no te puedas desprender. Mas el otoño y el invierno llegan para ponerles fin. Y luego, cuando la muerte reina, llegan los tiempos de la primavera y el verano, trayendo consigo el reverdecer de los campos, los días largos y luminosos, la vida en abundancia. Solo basta con levantar la mirada, proyectarla hacia adelante. Apagar los aparatos que tanta energía te demandan, dejar de lado los caprichos de esta sociedad esclava de la imagen y el consumo desenfrenado, de la comunicación excesiva y chismosa. Date el tiempo, amiga mía, para estar a solas. Mirar el cielo, el ir venir de los árboles sacudidos por el viento. Dejarle lugar al tan temido aburrimiento, para que pase la escoba y te devuelva la libertad que alguna vez tuviste.  Entre nosotros está...

No muerde

 Jorge no sabe que mirar. Ya es tarde, su familia duerme, pero él tiene ganas de algo mas. La televisión rara vez lo atrapa, las redes no son de su agrado en particular, aunque la escritura, el escribir, suele ser la vía elegida después de algun rato perdido en el sofá. Jorge quiere ser libre. Cuando era chico pensaba que la libertad era hacer lo que quería. Más adelante acuñaria la siguiente definición: Libertad es el poder transmitir un mensaje sin ser condicionado por un otro. Para Jorge la libertad tiene que ver con la expresión. Una vez, mientras andaba por el río, Jorge se dió cuenta que podía transformarse en cualquier cosa. Podía ser roca, margarita o una carpa, algún árbol, un mono o un zorzal.  La vida que habitaba en él era la misma que moldeaba el ir y venir del viento, los colores del cielo o el repicar de la vieja campana de la capilla del pueblo. Jorge podía serlo todo, mejor dicho, Jorge era todo y todo era Jorge, entre muchos otros. Estas lineas pueden no tene...

Kuntuzangpo

¿Quién te lee? Pregunté. No lo sé, no lo sé. Pero ¿a quién le escribís? Reproché. No lo sé, no lo sé. Mirá, escribir no es lo que hago, sino mas bien es la escritura quién me controla. No soy yo quién dicta el orden de las letras al caer, son las letras que, por su naturaleza, se ordenan una a una dando forma a este cúmulo de textos, a esta catarata de relatos. La libertad del escritor, del poeta, radica mas allá de lo visible. Todo sucede allí, en lo invisible. Donde estas letras calan, ahí estoy yo. Donde estas letras dibujan cada una de las imagenes que ves cuando las lees, ahí estoy yo. Sentado, como hace tiempo, en alguna esquina, mientras la noche cubre el cielo, mientras alguna estrella baja a compartir una bebida o algún humito. Todo esto ocurre, o mejor dicho, sucede naturalmente. Somos naturaleza. No hay humanidad que pueda soportar semejante intensidad, semejante revelación, que la humanidad de los poetas.  No hay siquiera uno entre nosotros que no sea como vos, o como a...

Dos hermanos

Un día dos hermanos iban caminando por la ribera. Uno era joven, el otro viejo. Al pasar por un montículo de piedras el mas joven vio como una serpiente se escabullía tras advertir su presencia. Mas adelante los hermanos se encontraron con el ingreso a una zona de baño exclusiva para gallos y gallinas. El mas joven quedó horrorizado. El mas viejo saludó al pasar a unos tres plumíferos que conocía del pueblo. Al llegar a una zona en donde el río se infiltraba en un añejo bosque, el hermano viejo sacó su flauta sakuhachi y comenzó a tocar. El joven estaba apurado y siguió adelante. Después de un rato los hermanos llegaron al puente principal que cruzaba el río. Habia sido construido en los tiempos de don Segundino, un famoso y querido gobernante que había traido el ferrocarril y el progreso a todo el valle. El puente, corroido por el paso del tiempo, seguía en pié. El tren ya no pasaba pero aún así la vieja estructura de hierro seguía cumpliendo con su destino. La zona del puente se habí...

Septiembre

Las primeras flores están a la vista. Cantan los sapos y ranas que habitan la ribera. Arañas, hormigas, abejas y otros insectos comienzan a levantarse. Las semillas se agitan con la fuerza de la primavera que se acerca. Pompa y redoblantes, trompetas y guitarras. Toda la naturaleza empieza a resurgir del pesado y profundo sueño invernal. Nubes de lluvia se ven en el cielo, mas aún no llueve. Orión pronto asomará su figura por el Este y una nueva temporada habrá comenzado. Paciencia, todo llega a su debido tiempo.