No muerde
Jorge no sabe que mirar.
Ya es tarde, su familia duerme, pero él tiene ganas de algo mas. La televisión rara vez lo atrapa, las redes no son de su agrado en particular, aunque la escritura, el escribir, suele ser la vía elegida después de algun rato perdido en el sofá.
Jorge quiere ser libre. Cuando era chico pensaba que la libertad era hacer lo que quería. Más adelante acuñaria la siguiente definición: Libertad es el poder transmitir un mensaje sin ser condicionado por un otro.
Para Jorge la libertad tiene que ver con la expresión. Una vez, mientras andaba por el río, Jorge se dió cuenta que podía transformarse en cualquier cosa. Podía ser roca, margarita o una carpa, algún árbol, un mono o un zorzal.
La vida que habitaba en él era la misma que moldeaba el ir y venir del viento, los colores del cielo o el repicar de la vieja campana de la capilla del pueblo. Jorge podía serlo todo, mejor dicho, Jorge era todo y todo era Jorge, entre muchos otros.
Estas lineas pueden no tener sentido para usted querido lector, querida lectora. Pero déjeme decirle lo siguiente:
La libertad es expresión, continuamente, en movimiento. La libertad es todo lo que hay, todo lo que existe, es libre.
Si, ya sé que a nivel personal muchas veces se siente acorralado o sometida, con un sin número de temas por resolver que complican su vida cotidiana. Y ni que hablar si alguna historia pasada sigue socavando el historial del personaje que interpreta.
Pero querido o querida compañera atemporal, la vida es esto. La vida es libertad, mire por donde se la mire. La vida es expresión.
Todo lo demás es chuchería, incluidas cada una de estas palabras. Y si, lo digo enserio. Acá no hay nada personal, nada importante que decir.
Solo se trata de dejar salir, de soltar esto que uno tiene para dar, de no ser amarrete o tacaño y compartir, sin tanta espectativa, lo que tanto usted como yo tenemos para dar.
Anímense, la libertad no muerde.
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