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Mostrando las entradas de mayo, 2022

Antonio y Rimbaud

 Antonio ha sido condenado a muerte. Días atrás, jugaba amistosamente con sus animales. Cada cual destacaba en sus encantos, sonrisas, heridas infantiles. Un crisol de suspiros. Antonio era único. El era como vos. Sencillo, normal. Algo loco, creativo, solitario. Él, dicen todos los que lo conocieron, era como vos. Ahora bien, no le gustaba esperar, aunque le salía tan bien que si se perdía el amanecer, por ejemplo, podía quedarse esperando en el mismo lugar al próximo. Y así, espero tanto que ya no le gustaba, hasta que un día dejó de esperar. Un auto blanco lo pasó a buscar por la ruta que va para el norte, y así, sin nada mas que unos libritos de poesía, se fue y nadie lo volvió a ver por sus pagos. Inmediatamente, todo su pueblo lo condenó. Antonio fue condenado a muerte. Pero lo que su pueblo no sabía, era que Antonio no podía morir. Antonio era inmortal, como una mirada de esas que te dejan suspirando. Él conocía muy bien el secreto de la vida eterna. Nada tenía que ver con u...

La Luna y el cangrejo

Había una vez un cangrejo que se creía rey. En la playa donde vivía no había nadie más que él.  La arena lo cubría todo, y con el ir y venir de la marea, cambiaba su silueta al igual que el cielo y las nubes. Cada atardecer el cangrejo se escondía en su agujero, cubría la entrada con arena, y allí dormía hasta el próximo amanecer. Un día, luego de una ardua jornada de vaya uno a saber qué, el cangrejo se preparó para volver a esconderse. Tapó la entrada de la cueva pero no se dió cuenta de una cosa. En un rinconcito, un poquitín de arena, unos tres o cuatro granos, no más, cayeron dejando así un huequito. A media noche, un fino rayo de luz perturbó su descanso. Asombrado, despertó de un salto saliendo así de aquel pesado y largo sueño que lo mantenía en un estado letárgico. Con temor, siguió al rayito de luz hasta llegar al huequito por el que éste entraba. ¿Qué es ésta luz? Pensó en sus adentros. Comenzó a mover con sus pinzas, granito por granito, hasta abrir el agujero. La luz v...

Bali el artesano

Bali, un joven artesano, tenía problemas recurrentes en su casa. La familia numerosa, una vida conyugal compleja, ritmos que hacían ejercer la paciencia y el esfuerzo. Un día, después de un choque mas con su pareja, salió a caminar. Hacia frío, estaba todo húmedo. El barro cubrió sus pies y su cabeza se cayó. Bali anduvo deambulando sin cabeza por todo el pueblo. Al no tener sus ojos consigo no podía llorar. Entonces, sacándose la poca ropa que tenía, se sumergió en el río. Debajo del agua, su cabeza espiritual apareció. De alguna manera podía respirar. El silencio y la tranquilidad que había dentro del río eran preciosos. Hacia mucho tiempo que Bali no tenía esa sensación de haberlo perdido todo y sin embargo estar entero. Nada temblaba dentro de él.  Al lo lejos, hacia las profundidades, vió una luz.  Bali nadó hacia allí y cuando llegó pudo ver una casita. Golpeó la puerta y dos amigos los recibieron.  Bali lloró. Pero ese llanto venía de sus ojos espirituales, no de s...