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Mostrando las entradas de enero, 2022

Ocio

El mundo corre detrás de un ratón inalcanzable. Como si hubiera poco, como si las cosas, que abundan por doquier, no alcazaran. ¿Dónde se oculta Nazaret? En la quietud de tu alma, en la sencillez de lo que hay, en este momento. En lo que falta, en lo que sobra. En la locura de querer tenerlo todo, solamente por antojo. Ya decía el Buda que el deseo es la causa de todo sufrimiento. Ya lo dijo el evangelista Juan, quien tiene de más y no comparte con el que no tiene, no ha conocido el Amor. Querer, desear, anhelar lo que algún día pasará es vanidad. Nazaret está oculta en lo más ondo de tu ombligo. Allí, por donde te alimentaba tu madre antes de nacer. Detente ahí, no tengas miedo. Como una ola la euforia pasará marcando un nuevo cause. Detente, sin miedo, nada puede ocurrirte. Deja que el silencio, que es Palabra Divina, te abrace, te colme, te recorra. Deja que la Divina Gracia merodee tu cuerpo, tu mente, tu espíritu. A ese que tanto buscas, solo viene si lo llamas. Ven Espíritu de Di...

Batalla

 Del Misterio Amargo, que se ha revelado, nace la Batalla. Luz y Oscuridad chocando hasta el día del Juicio Final. La amargura se transforma en vino nuevo, en pan de Vida. Oh guerrero de la Luz, hermano de Cristo Dios, no caigas en desesperación. Nunca olvides el poder que un corazón sincero y temeroso del Señor tiene. Pide, una y otra vez, que descienda sobre ti la Gracia divina, como una Madre celestial, coraza luminosa. Empuña con todas tus fuerzas la espada de la fe, y nada ni nadie podrá dominarte. Que haya en el Cielo de tu Alma un solo Señor, Rey de Reyes, León de Judá.  Repite una y otra vez, en la soledad de tu cuarto, en medio del bosque o en la gran ciudad: "Jesucristo, Hijo de David, ten piedad de mi." El triunfo es de nuestro Rey, sólo es cuestión de tiempo. Pero la pertenencia a uno de los dos ejércitos, la elección, depende de nosotros. Somos libres de llevar una vida con Dios o sin Dios. La elección es nuestra.

Misterio amargo

No es el tiempo, es la vida, presente en la naturaleza universal, la que corre desesperada intentando evadir la muerte. Todo está destinado a desaparecer. El esfuerzo que la humanidad hace por perpetuarse resulta agotador. Día tras día remando contra el río de la destrucción, como viento soplando, sin reparo, sobre todo lo que encuentra. No es que sea pesimista. Nada quedará en pié. ¿Dónde vas tan apurada?, ¿Por qué tanto empeño en crear el propio mundo, realizar los sueños?. Cuando me siento en medio del bosque, la belleza de los días se deja acariciar por la propia percepción. Aún así, sé y no lo puedo olvidar, que la muerte está escondida en cada una de las criaturas, en cada uno de los momentos que se suceden. El mundo gime con dolores de parto, como dice Pablo. La vida, el estar vivo es un misterio amargo para mi.