Misterio amargo
No es el tiempo, es la vida, presente en la naturaleza universal, la que corre desesperada intentando evadir la muerte.
Todo está destinado a desaparecer.
El esfuerzo que la humanidad hace por perpetuarse resulta agotador. Día tras día remando contra el río de la destrucción, como viento soplando, sin reparo, sobre todo lo que encuentra.
No es que sea pesimista. Nada quedará en pié.
¿Dónde vas tan apurada?, ¿Por qué tanto empeño en crear el propio mundo, realizar los sueños?.
Cuando me siento en medio del bosque, la belleza de los días se deja acariciar por la propia percepción. Aún así, sé y no lo puedo olvidar, que la muerte está escondida en cada una de las criaturas, en cada uno de los momentos que se suceden.
El mundo gime con dolores de parto, como dice Pablo.
La vida, el estar vivo es un misterio amargo para mi.
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