Caniche o lobo feroz

En una esquina, sobre un muro, Nauj leyó lo siguiente:

"La Vida, en su plenitud, se manifiesta por doquier.
Las olas del samsara chocan sin descanso contra las costas de la Conciencia que siempre Es.
Nos mareamos de tanto creer que somos aquello que nos marea. Si, pensamientos, formas, sentimientos, emociones, en fin, nuestra supuesta historia de vida. 
El ego, la máscara, el personaje que creemos ser, se confunde una y otra vez. Se enrosca y se retuerse con cada relato que pasa, con cada experiencia que ocurre. Náuseas, vómitos, abrazos y gemidos. Cóctel voraz que la vida nos entrega infinitas veces queriendo satisfacer a este animal que nos habita y se hace pasar por nosotros.
Hasta que un día se abre la puerta y la luz nos invade. Y ahí nos damos cuenta que tenemos la cara tan sucia que cada vez que nos miramos al espejo no nos reconocemos. ¡Es más, nos creemos que somos la mugre que tenemos en la cara!

Así empieza el Camino. Una experiencia directa de depuración y limpieza. 
Pero ojo, no es que la Conciencia necesite ser lavada, claro que no. Lo que necesita ser lavado y purificado, desinfectado y educado, es nuestro ego.
Porque aunque sea un fantasma, un hijo abortado, un ser carente de realidad, nos la pone difícil cada vez que le damos lugar.
Entonces, aunque te sepas libre de toda condición y límite, nunca descuides a tu ego. La pelea ya está ganada. Cuando tu cuerpo se apague, la vuelta a Casa es inevitable, pero mientras tanto, si es que de veras hay un mientras tanto, procura llevar a tu caniche o lobo feroz bien atado."



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