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Mostrando las entradas de febrero, 2022

El espíritu del Caballo

Joao tenía 35 años. Pocas veces en su vida había montado un caballo. Un día, un amigo suyo le encomendó el cuidado de su yegua durante algunos días y como donde Joao vivía había mucho lugar aceptó el pedido. La yegua era blanca, blanca como la nieve, con algunos tintes grises desperdigados por el cuerpo. Joao dedicó un buen rato cada día para estar con ella, mirarla comer, sentirla respirar, andar. Poco a poco el espíritu del caballo comenzó a dialogarle. Libertad, pureza, honestidad, simpleza, fueron algunas cualidades que el espíritu le transmitió. Cada vez que la montaba la conexión entre ambos aumentaba. Joao aprendió mucho, pero el aprendizaje no fue teórico sino más bien desde el sentimiento, desde esa animalidad que compartimos con los otros animales.  El espíritu del Cabello es poderoso como el viento, como el río que fluye chocando las rocas cambiando el cause desde dentro pero también cálido y suave como un rayo de sol por las mañanas de invierno.

Cuatro

  Monte. Sierras a la vista. Despierta del sueño Un Puma. El cielo está por encima de mi, La tierra por debajo, Y yo, en medio, como un puente, Como una torre que se levanta, sola. La belleza de las flores, El cantar de los pájaros y grillos Me recuerdan a Ti. La noche llegando a su fin, Se asoma la luz por el Oriente. Y mi estrella me pregunta ¿Qué hay de ti? Al mirarla, mis ojos se humedecen, ¿nostalgia? No sé, sólo suspiro.

El cazador

 Un cazador salió en busca de su presa. Tenía hambre, hace días no comía. Por la noche, mientras la luna se levantaba imponente desde las sierras, el cazador salió preparado para lo que fuere. De pronto, mientras caminaba sigilosamente por el bosque, escuchó un ruido. Parecía ser un animal no muy grande, algún ciervo quizá. Con guantes en los pies, el cazador comenzó a dirigir sus pasos hacia aquel lugar. Lenta y cautelosamente, como un felino, acomodó su cuepo y su mirada profunda y audaz. Respiró lento y profundo. Miró y observó, pero de pronto nada mas escuchó. Raro le pareció.  Recorrió con sus ojos cada centímetro de bosque, y de repente, cuando parecía no encontrar nada, allí lo vió. Al parecer, de un ciervo se trataba. Muy despacio preparó su arma. Respiró una vez más, retuvo el aire y disparó.  El peso muerto de aquel cuerpo impactado y herido cayó sobre el suelo lleno de hojarasca. Como un rayo, el cazador corrió hacia la víctima, que a duras penas aún estaba con...

El tejedor

 ¿Son las respuestas existenciales meros placebos para atenuar el sufrimiento? Julián había pasado mas de una década, casi dos, buscando este tipo de respuestas. Al ver este cartel colgando en la entrada de una reconocida librería metropolitana tuvo una especie de deslumbre, una chispa de intuición profunda. ¿Son las respuestas existenciales que nos dan las religiones, la ciencia, las tradiciones populares, meros analgésicos para atenuar el sufrimiento de la vida cotidiana? Julián llegó a su casa. Puso un mate a calentar y comenzó, como si fuese un tejedor, a desenrredar los montones de nudos que había en su memoria. Todas las respuestas que tenía ancladas como verdades comenzaron a deshacerse. Quien era, quien era Dios, que era el mundo, como debería comportarse en sociedad, que era bueno y que era malo. Sus recuerdos, sus sueños, todo, poco a poco, iba desapareciendo. Al cabo de unas horas y unos buenos mates, casi no quedaba nada por desatar. Para su sorpresa, un aire liberador ...

El beso del agua

Sobre la roca. Mientras los peces nadan, Canta un sorsal. Poesía del instante. Presencia que invita Con un vaso vacío. Verano en el río. Pasan los vecinos, jugando en el agua. Cuando escribo no pienso. Las letras van cayendo una por una del teclado. Cómo una avalancha de símbolos que tejen pacientemente el sentido de las líneas. Cuando escribo siento. Las letras cambian lo etéreo por texto. No hay escritor. ¿Quién soy?.... ¿Te preguntaste alguna vez quien sos?..... Carpe diem.

El Reino y la Red

Todos y cada uno de nosotros somos la red. Conectados, vinculados hasta la médula, somos la Vida, el Mundo. No hay separación, solo apariencia. La red se desarrolla, crece, expandiéndose a si misma por doquier. La red está por todas partes. Cuando lastimás a alguien es a vos mismo a quien lastimás. Cuando guías a alguien es a vos misma que te guías. Cuando amas, odias, ayudas o ignoras, es lo mismo. En la mirada de un niño, de un conejo, de un insecto, estas vos. Somos naturaleza, monte, flora y fauna. Somos el cosmos y más.  Y si estás vos estoy yo, porque claro está, también soy parte de la red. Todos somos Uno, como Él y el Padre son Uno. El Reino está entre nosotros.