El Río de la Vida
Había un vez un hombre que solo hablaba de si mismo. Seguramente lo conozcas, vive en cualquier rincón en donde haya algo para hacer. El siempre siempre es el protagonista de todas las historias. Porque cuando el no estaba no habia nada, pero desde que el llegó todo cambió. Las vacas comen asado, los pájaros juegan al chinchón y la gente del lugar....bue, mejor dicho, la pobre gente del lugar, se beneficia continuamente de su omnipotente presencia, tal como lo hacen las moscas en un basural. Porque cuando el llegó al lugar, la tiranía de las sombras se había apoderado de las almas de los lugareños. Porque cuando el llegó, solo habia polvo sobre polvo, ruinas, calaveras y diablillos. Porque cuando el llegó bla bla bla..... En fin, cuando hablamos de nosotros mismos una y otra vez lo único que hacemos realmente es dejar que lo que aún no es no sea nunca. Él eso no lo sabe, asi que por favor, si lo conocés, avisale que el monólogo ya fue. El río de la Vida no deja de correr....