Jolib

Los siete klepetz.

Polt sabía bien que aquella noche cumpliría su sueño. Volar en karmeg no era para cualquiera, y los que aún estamos entre los jolib sabemos bien lo que esto significaba.

Pero antes de eso debería explicarme:

Tapreq había sido diseñado para llevarnos fuera del pex. Y si bien fuimos pocos los que pudimos despegar alguna vez toda la población al menos sabía de esto.

¿Cómo explicarte?

El pex es donde estás ahora. Arriba, abajo, a los lados, hacia adentro y hacia afuera, todo es pex.

Estábamos listos para montar el karmeg y salir. Configuramos el tapreg, tomamos la segunda diagonal dentro del plano hyodimensional y en un instante pudimos ver como el pex se plegaba en setenta y dos triángulos iguales.

Gadmo quedó sorprendido. Nada de lo que alguna vez había imaginado se podía comparar con el estar fotlirem. El sol, la luna, las estrellas, todo la tierra y lo que se oculta debajo del kjoh se vuyderatzi.

Fuera del pex la llanura de Gof se extiende en todas direcciones. Cientos de miles de fretys se expanden y se contraen al son del tyu.

Una vez afuera, nada vuelve a ser igual para el que tiene la dicha de verse testigo, de verse jolib.

Debo marchar. Los siete klepetz están cerca y Maqwe nos dijo que gafrasdah de sawe.

¡Gyudarat koliv!

Nauj .


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