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Mostrando las entradas de enero, 2023

El vino y el amor

 Sólo necesito algunos vasos de buen vino para olvidarme de mi.  Las cargas se deshacen, como nieve bajo el sol. El cuerpo se relaja y una sonrisa ilumina mi rostro. Sólo necesito algunos vasos de buen vino para olvidarme de mi. Más adentro de mi corazón, no alcanza. No alcanza con un vaso, ni dos, ni tres. Y aún así cayendo dormido sobre el pasto, al costado del río, puede que me olvide por un rato, puede que me sienta satisfecho, pero luego, al otro día, buscaré otra vez el camino del recuerdo. Recordarme es olvidarte. Olvidarme y recordarte. Que en mi frente se acumule tanta tierra que las flores puedan crecer ahí. Que en mis manos salgan tantas llagas, que no pueda volverte a lastimar. Que en mi andar encuentres tu camino, para que nunca vuelvas a extraviarte. Amigo mío, el vino y el amor son lo mismo.

Luna llena de Enero

 Las nubes vienen y van. El cielo celeste oscurece, dejando brillar las estrellas. Luna llena de Enero, reflejo y recuerdo. El Sol siempre está. No lo olvides más, El Sol siempre está. Soy un pobre mendigo de tu Presencia, que a veces te olvida, que a veces te recuerda. Las nubes vienen y van, como las lágrimas que tantas veces viste correr desde mis ojos. Cuando el corazón se enfría, cuesta entender. Como una piedra, como una roca, que rueda montaña abajo. Quizá haya sido algún niño que, en su inocencia, la hizo caer. Quizá sea un resto de alguna condena que tuve que pagar. No sé. Mi boca sonríe, pero también lamenta. El Sol siempre está, no lo olvides. Amigo mío, el Sol siempre está.