El vino y el amor

 Sólo necesito algunos vasos de buen vino para olvidarme de mi. 

Las cargas se deshacen, como nieve bajo el sol.

El cuerpo se relaja y una sonrisa ilumina mi rostro.

Sólo necesito algunos vasos de buen vino para olvidarme de mi.

Más adentro de mi corazón, no alcanza.

No alcanza con un vaso, ni dos, ni tres.

Y aún así cayendo dormido sobre el pasto, al costado del río, puede que me olvide por un rato, puede que me sienta satisfecho, pero luego, al otro día, buscaré otra vez el camino del recuerdo.

Recordarme es olvidarte. Olvidarme y recordarte.

Que en mi frente se acumule tanta tierra que las flores puedan crecer ahí. Que en mis manos salgan tantas llagas, que no pueda volverte a lastimar. Que en mi andar encuentres tu camino, para que nunca vuelvas a extraviarte.

Amigo mío, el vino y el amor son lo mismo.

Comentarios

Entradas más populares de este blog

El Bien Supremo

Caniche o lobo feroz

Valle Malueta