Ronald y el espejo

Al despertar, Ronald salió de la cama y fue al baño. Allí, frente al espejo, miró fijamente al personaje que veía reflejado en el cristal.
No era la primera vez que al mirarse desconfiaba de la imagen. Desde chico se había preguntado si ese que veía en los espejos, las fotografías y las filmaciones era realmente el.
Lo mismo le ocurría al mirar sus manos, sus pies, su cuerpo. Ronald había llegado a la conclusión de que por mas que cortaran sus extremidades, él seguiría allí. 
Creía firmemente en que su identidad real no era aquel vehículo fibroso y peludo. Tenía consciencia de haber sido testigo directo de los cambios que desde sus primeros registros en su memoria cuando era pequeño le ocurrían a su cuerpo físico y mental.
La pregunta por su propia identidad socavaba en su corazón un agujero cada vez mas profundo.
Ronald pensaba que si el no era su cuerpo, tampoco era sus recuerdos, sino mas bien que eran sus recuerdos y su cuerpo los encargados de hacerle creer quien el ya no creía ser.
Lavó su rostro, cepilló sus dientes, y como todos los días al salir del baño preparó su desayuno. Al terminar lavó las cosas y salió a trabajar. Un largo día lo estaba esperando.


 

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