Asombro y traición

Luis había olvidado algunas herramientas fuera de la casa. Ya era tarde, la noche gobernaba el cielo. 

Al abrir la puerta y mirar hacia arriba la imponente luna en compañía de una estrella no pudo hacer otra cosa que dejar salir un "wwooowww".

Asombro total. Lo que había visto cientos de veces lo volvía a sorprender. La majestuosidad del cielo estrellado y de la luna eran tal que unos segundos fueron suficientes para inspirarlo a escribir.

Mientras tanto, del otro lado del mundo, Zhuang Mo se levanta apurado. La mañana había despuntado hace tiempo y su despertador lo había traicionado. Llegaría tarde una vez más y sabía muy bien que quizá esa sería su última vez en el centro de desarrollo tecnológico de Beijing.

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