La décima hora
Ya era de noche cuando los nenes jugaban alocados fuera de la casa. Mientras los grandes tomaban la sopa ellos correteaban de acá para allá como si fuese la última vez.
Ana y José tenían sueño. Sus ojos contaban lo largo que les había resultado el viaje de 14hs en camioneta.
Luisa estaba contenta. Era la primera vez que compartía con su nueva comunidad la fiesta de las luces.
Matías y Darío no paraban con el debate. Querían saber la verdad, tenerla, encadenarla y llevársela a sus casas. Nico escuchaba a un costado de la sala, recostado sobre la pared, aquella batalla verbal con olor a buena onda.
La fiesta llegaba a su fin. Las luces habían brillado durante un largo rato. La oscuridad había sido vencida una vez más.
A lo lejos, elevándose desde detrás de las sierras, una lámpara voladora se dejaba ver por aquellos ojos atentos que miraban el cielo.
Lleno de estrellas, el océano estelar, desnudo, adornado con cientos de puntos brillantes dejaba sentado y con la boca abierta a cualquiera.
Roberto fue el primero en ver a la lámpara voladora. De inmediato avisó a los niños y adultos que estaban fuera sobre lo que estaba viendo.
Apuntando con su dedo índice llevó las miradas del resto hacia la voladora luz, de color naranja que ascendía sobre el horizonte.
Todos los presentes se llenaron de asombro. El objeto volador comenzó a moverse hacia donde ellos estaban. En poco tiempo, la hermosa luz estaba justo sobre sus cabezas.
Nadie gritó. Una sensación de paz y armonía lo invadió todo. Uno a uno fueron notando como en la recámara de sus pechos, allí, donde el Sistema había dispuesto en el momento de la Primer Programación, un espacio del tamaño de una nuez se abría.
La lámpara voladora comenzó a dividirse en pequeñas lámparas, igual de luminosas, y lentamente se dirigieron hacia ese espacio abierto en el pecho de cada individuo.
Los ojos de los niños y adultos brillaban.
Todos eran capaces de sentirse unidos. Estaban viviendo el tan esperado Sdatorim, ese estado místico que todo humadroide vivía una vez al año, el día de las luces, a la décima hora.
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