El tejedor
¿Son las respuestas existenciales meros placebos para atenuar el sufrimiento?
Julián había pasado mas de una década, casi dos, buscando este tipo de respuestas. Al ver este cartel colgando en la entrada de una reconocida librería metropolitana tuvo una especie de deslumbre, una chispa de intuición profunda.
¿Son las respuestas existenciales que nos dan las religiones, la ciencia, las tradiciones populares, meros analgésicos para atenuar el sufrimiento de la vida cotidiana?
Julián llegó a su casa. Puso un mate a calentar y comenzó, como si fuese un tejedor, a desenrredar los montones de nudos que había en su memoria.
Todas las respuestas que tenía ancladas como verdades comenzaron a deshacerse. Quien era, quien era Dios, que era el mundo, como debería comportarse en sociedad, que era bueno y que era malo. Sus recuerdos, sus sueños, todo, poco a poco, iba desapareciendo.
Al cabo de unas horas y unos buenos mates, casi no quedaba nada por desatar. Para su sorpresa, un aire liberador recorría su ser. Sin respuestas, desnudo ante lo inmediato, Julián pudo ver con claridad, pudo ser en libertad.
Descubrió que la libertad estaba vacía, pero a la vez llena, llena de posibilidades. Pudo ver que él mismo era esa libertad, esa infinidad de oportunidades, ese vacío profundo del cual su mundo nacía, en el cuál su mundo existía y también donde su mundo dejaba de existir. Pero la mayor sorpresa fue, que su mundo dependía de él y no al revés.
Julián se dió cuenta que en aquella libertad las preguntas existenciales no tenían sentido. Así pasó de ser un simple sostenedor y repetidor de ideas a ser un creador, un Tejedor.
Y usted querido lector, ¿Qué piensa al respecto? ¿Tiene preguntas existenciales? ¿Respuestas?
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