Batalla
Del Misterio Amargo, que se ha revelado, nace la Batalla.
Luz y Oscuridad chocando hasta el día del Juicio Final.
La amargura se transforma en vino nuevo, en pan de Vida.
Oh guerrero de la Luz, hermano de Cristo Dios, no caigas en desesperación. Nunca olvides el poder que un corazón sincero y temeroso del Señor tiene.
Pide, una y otra vez, que descienda sobre ti la Gracia divina, como una Madre celestial, coraza luminosa.
Empuña con todas tus fuerzas la espada de la fe, y nada ni nadie podrá dominarte.
Que haya en el Cielo de tu Alma un solo Señor, Rey de Reyes, León de Judá.
Repite una y otra vez, en la soledad de tu cuarto, en medio del bosque o en la gran ciudad:
"Jesucristo, Hijo de David, ten piedad de mi."
El triunfo es de nuestro Rey, sólo es cuestión de tiempo. Pero la pertenencia a uno de los dos ejércitos, la elección, depende de nosotros.
Somos libres de llevar una vida con Dios o sin Dios. La elección es nuestra.
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