Hacia adelante
Mirá hacia adelante amigo mío, que nada te turbe demasiado. No hay pasado que pueda destruirte.
Las historias son las flores del jardín que poco a poco fuimos construyendo. Habrá seguramente allí colores que no gusten, como otros de los que no te puedas desprender. Mas el otoño y el invierno llegan para ponerles fin. Y luego, cuando la muerte reina, llegan los tiempos de la primavera y el verano, trayendo consigo el reverdecer de los campos, los días largos y luminosos, la vida en abundancia.
Solo basta con levantar la mirada, proyectarla hacia adelante. Apagar los aparatos que tanta energía te demandan, dejar de lado los caprichos de esta sociedad esclava de la imagen y el consumo desenfrenado, de la comunicación excesiva y chismosa.
Date el tiempo, amiga mía, para estar a solas. Mirar el cielo, el ir venir de los árboles sacudidos por el viento. Dejarle lugar al tan temido aburrimiento, para que pase la escoba y te devuelva la libertad que alguna vez tuviste.
Entre nosotros están ellos, los niños. Date el lujo de mirarlos jugar, de escucharlos. La niñez no dura mucho tiempo, la inocencia vale tanto que la sociedad de control y consumo anhela destruirlos.
Y así los grandes regalan tablets a los chicos, o les ponen la tv las 24hs, o los llenan de cosas, o los maltratan exigiéndoles que sean grandes, los insultan. La tecnología es hoy como una matrona despiadada que se les impone porque "es por su bien".
Suciedad. Nadie puede dar lo que no tiene.
Mira hacia adelante mientras vivas, no vale la pena alimentarse de lamentos y sueños rotos. Tampoco vale la pena intoxicarse con información, con novedades y noticias de un mundo podrido y asustado. La belleza de la vida está ahí, esperando ser descubierta.
Y cuando ataquen, porque atacan, dejalos ladrar, que ladren hasta el cansancio. Quizá sea esa la catarsis que tantos necesitan. Sacar toda la bosta que llevan dentro, el aburrimiento de ser lo que no son, la carga que otros les legaron y no saben como sacar de sus espaldas.
La revolución es inevitable y hacia allí vamos. La victoria es nuestra. Pero ¿cuándo? Ah! Eso ni idea.
Mirá hacia adelante amigo mío, que nada te turbe demasiado. No hay pasado que pueda destruirte.
Las historias son las flores del jardín que poco a poco fuimos construyendo. Habrá seguramente allí colores que no gusten, como otros de los que no te puedas desprender. Mas el otoño y el invierno llegan para ponerles fin. Y luego, cuando la muerte reina, llegan los tiempos de la primavera y el verano, trayendo consigo el reverdecer de los campos, los días largos y luminosos, la vida en abundancia.
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