Salón Pueyrredon
El gran salto, así le decían.
Salirse del placard y aventurarse en el nuevo mundo era su sueño más profundo.
Profundidad, desenlace y final extraordinario, era todo lo que él soñaba.
Pero no, mejor no hablar de ciertas cosas.
Cuando cae la noche y las estrellas amagan su salida, por detrás de algunas espesas capas de nubes recargadas de noradrenalina. Cuando suena la sirena del cuartel y los bomberos se transforman en matadores de penachos de fuego avivados por el viento que viene del oeste....
Manojo de teclas que jamás podrías apretar con la misma mano....
Salir, saltar al vacío que te espera con los brazos abiertos, llenos de entrega....
Vacíos que se juntan trayendo consigo el misterio de la unidad. Carcajadas, piñas y patadas, alguna que otra mordida....juego entre amigos....
Si las migas del pan fueran galaxias, si las hojas en otoño fueran cordilleras, si las risas que tu boca deja iluminar mi tenue mirada de leopardo, nada sería lo mismo, nada sería más que algo más...
Palabras con sentido irreversible, elecciones que no tienen vuelta atrás.
Así es, amigo mío, el coraje es el estar vivo. No hay lugar para el cobarde en este salón.
Cantinero, ¡una ronda más!.
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