Eyvallah

 ¿Piensas aún que eres dueño de tu vida?

Si no puedes hacer crecer siquiera un pelo en tu cabeza, ¿cómo crees que tienes algún tipo de poder o mérito?

Todo lo mueve el Creador, cada viento que sopla, cada hoja que vuela.

Pase lo que pase, todo está en Sus manos.

Debajo del telón, como polvo, están nuestras personas, nuestras máscaras, nuestros egos.

No te espante la dificultad, no te intimiden las diferencias que con otros puedas tener...

Escucha siempre a tu corazón, allí vive El que sostiene el universo entero.

Eyvallah!

Oh Juan, que escribes estas líneas, nunca te olvides esto.

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