Ese momento

Salirnos de lo simple y sencillo no cuesta mucho.
Vale con agarrar el teléfono, pensar en lo que deberíamos estar haciendo en lugar de estar sentados disfrutando ese rayito de sol en los empeines, o ponerse a perseguir preocupaciones innecesarias que después tardamos un montón de tiempo en poder dejar de lado.
 
Kuntuzangpo.
Parece fácil ser natural, pero no.
Vivimos enfrascados en habitáculos de acero indestructible. Digámoslo claramente, el formateo mental que nos metieron durante tantos años resulta aprisionante. Las formas, convenciones sociales de lo que está bien y lo que está mal. Y ojo con pensarlo en voz alta, no sea cosa que termines enemistado con aquellos que tanto mas te quieren.

No sé. Saberlo es poco. No saberlo es más.

Un día, un pajarito me avisó que en los años que vendrían por delante estaría la respuesta. Cuando estos años llegaron, la respuesta tenía forma de espejo, y si, lo recibí y me miré. Y cuando me miré pude ver para atrás. Sacaba la mirada del espejo y miraba pa delante. Ponía la mirada en el espejo y miraba para atrás. ¿Y sabés que pasó?....Nada. 
En realidad lo único que pude ver es que a mi mismo no me podía mirar. Sólo veía a otros, cosas, gente, perros, pájaros, vacas, árboles, casas. Pero a mi mismo no podía verme. Ni mirando pa delante ni mirando pa atrás.

Pasó un tiempo.
Sigo acá, a veces perdido, a veces encontrado. Pero ese momento no lo puedo olvidar. 


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