Un corazón destruido
Hay un orden detrás de las palabras,
un cielo por debajo de mis ojos.
Hay un tiempo por fuera de las cosas,
un suelo donde pisar.
Andar y andar, sin dar siquiera un solo paso,
un sorsal negro, cantando sobre el tronco.
Tormentas noéticas,
Tormentas rutinarias.
Silencios que desnudan Su mera presencia.
Encontrarnos en lo cotidiano, entre algún quehacer y el llamado de los niños,
entre hortalizas y animales, gallinas y conejos.
Entre líneas, pensamientos que se aquietan.
No hay dolor cuando te encuentro, escondido en medio de la casa.
Las semillas de maíz ya germinaron, van creciendo a su tiempo. Lo mismo con todas esas semillas de zapallo, que van despuntado, haciéndose plantas visibles, cada día más grandes.
Y de golpe, el sonido de un enjambre que pasa volando sobre mi cabeza.
Toda la vida floreciendo en primavera, como mi corazón de niño, cada vez que te encuentra.
Amado Señor, estas letras son tuyas. Nada tengo, nada soy, mas que un amante con el corazón destruido.
Comentarios
Publicar un comentario